|
¡RESTAURAD LA HISTORIA!
El nacionalismo vasco de todo signo, moderado o inmoderado, democrático o revolucionario, pacífico o violento, parece haber hecho suya la consigna del dirigente comunista chino Mao, responsable de la esclavitud de su pueblo, cuando ordenó a sus seguidores: "¡Corromped la historia!".
¿Qué se puede hacer ante esta situación? En mi opinión hay que darle la vuelta a la consigna de Mao y proclamar: "¡Restaurad la historia!". Porque se pongan como se pongan, digan lo que digan, escriban lo que escriban, mientan lo que mientan, los hechos históricos prueban que la españolidad del País Vasco y de Navarra es incuestionable.
Hoy, en Navarra, se libra una batalla cultural sin precedentes. Es en ese ámbito donde se juega el porvenir de nuestra tierra. Estoy convencido de que, a pesar de todo, no lograrán borrar las huellas de nuestra historia aunque en el País Vasco lo hayan conseguido en gran medida después de treinta años de régimen nacionalista apuntalado por la actuación de ETA que desde el comienzo de nuestra democracia se ha encargado de hacer el trabajo sucio. Solo así se comprende la enajenación mental de un Lehendakari que acaba de equiparar sin sonrojarse al Tibet con el País Vasco.
Pero en Navarra no lo lograrán.
Y es que las viejas piedras del monasterio de Leyre -y las de Iranzu, la Oliva, Fitero , Irache y tantas otras- nos recordarán siempre que Navarra nació a la historia del hermanamiento entre la cruz y la espada, pues hubo un tiempo en que la fe y la libertad estaban estrechamente vinculadas y se unieron para salvar España; la campana de Roldán en Ibañeta nos hablará de la gesta de nuestros antepasados en Roncesvalles, que más tarde será punto de partida de esa senda de universalidad cristiana y española que es el camino de Santiago; las cadenas arrancadas en las Navas por nuestro rey Sancho serán prueba perenne de la solidaridad de Navarra con el resto de los pueblos de España siempre que ha estado en juego el ser o no ser; el palacio real de Olite nos transportará a uno de los momentos de mayor esplendor cultural del reino, aunque se nos aparecerá la triste figura del Príncipe de Viana y lamentaremos con él la división fratricida de agramonteses y beamonteses de la que los muros derruidos de la fortaleza de Maya, junto a la muga de Francia, serán su último testimonio; la Sala de la Preciosa de la Catedral de Santa María la Real de Pamplona, donde celebraban sus sesiones las viejas Cortes hoy renacidas en nuestro Parlamento foral, darán testimonio silente de cómo la incorporación de Navarra a la Corona de Castilla en 1515 fue de igual a igual, lo que permitirá a los navarros implicarse hasta el extremo en las empresas comunes de la monarquía española, forjadora de nuestra nación; ante el castillo de Javier sentiremos el aliento de Francisco, el más universal de los navarros, elevado a los altares junto a aquel gran vasco universal, Iñigo de Loyola, después de haber puesto al servicio del Papado esa gran Compañía de soldados de Cristo que siempre ha tenido un acento marcadamente español; el monolito de Noáin dedicado a los "afusilados" en la guerra de la Independencia frente a la tiranía de Napoleón volverá a hablarnos del heroísmo y sacrificio del pueblo navarro, que se echó al monte secundando la llamada del alcalde de Móstoles después la explosión patriótica del heroico pueblo de Madrid en aquel memorable 2 de mayo de 1808; en Tierra Estella y en la Sierra de Urbasa todavía escucharemos el eco de la carlistada de Zumalacárregui que al frente de sus voluntarios vascos y navarros trató inútilmente de sentar a quien consideraban rey legítimo de España en el trono de Madrid; y, por último, bajo el monumento a nuestros Fueros, levantado en 1898, que se yergue majestuoso frente al Palacio de Navarra, nos reafirmaremos en la necesidad de luchar por la libertad, que se conquista día a día con el esfuerzo, el trabajo y el sacrificio de todos en armoniosa convivencia con el resto de los pueblos de España.
*Presidente de la Sociedad de Estudios Navarros, ex diputado UPN-PP
Fragmento de la presentación de su obra "VASCOS Y NAVARROS EN LA HISTORIA DE ESPAÑA".
|