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MAQUILLAJE ZAPATERO
El 'cambio tranquilo' de Zapatero consiste siempre en lo mismo:
maquillaje en lugar de reformas. Se aplica al Pacto de Toledo, a la
reforma laboral, a la financiación autonómica y a la reforma del
ICO. 'Cambiar todo para que todo siga igual', que diría el
Gatopardo. Y a eso lo llaman "ambición reformista". Más bien es
'tancredismo' taurino: permanecer inmovil hasta que escampe la
tormenta. El problema es que reiterar en el error no garantiza el
éxito.
Ocurre en materia de pensiones. No se emprenden las reformas,
sino que se camina en dirección opuesta a lo marcado en el Pacto de
Toledo. El pacto proponía avanzar hacia la contributividad, pero
Zapatero prefiere regresar del verano con la subida de las pensiones
mínimas y no contributivas bajo del brazo. El propio ministro de
Trabajo advierte que el sistema entrará en números rojos en 15 años.
Pero 15 años en política es una eternidad y para Zapatero es el
infinito. Por eso la decisión de Garoña se postpone hasta el 2013. Y
por eso el comercio se excluye de la liberalización de los
servicios.
En materia laboral, más de lo mismo. España supera los 4
millones de parados y según Funcas alcanzará los 4,6 millones,
tantos como Francia e Italia juntos. Muchos. Pues bien, el gobierno,
en lugar de emprender una reforma laboral de calado, prefiere optar
por la foto. Y eso a pesar de que tanto sindicatos como empresarios
reclaman una actitud más activa y comprometida por parte del
gobierno. Da igual. Zapatero prefiere una 'foto de mínimos'. Alargar
el subsidio de desempleo seis meses, recortar medio punto las
cotizaciones a la Seguridad Social y las cuestiones anunciadas en el
Debate sobre el Estado de la Nación. A saber: fondo de 10.000
millones para la economía sostenible, fondo de inversión local de
otros 5.000 millones y rebaja limitada y temporal del impuesto de
Sociedades para las pymes.
¿Y del ICO? Tres cuartas partes de los mismo. A Zapatero se le
ocurre anunciar a 2 de julio que "antes de verano" reformará el ICO.
Y claro, a contrarreloj no es posible realizar una reforma de
verdad. "No da tiempo para una reforma de calado", reconoce el
propio presidente del ICO, Aurelio Martínez. ¿En qué consistirá
entonces la reforma? En ampliación de personal. Martínez se ha
quejado en varias ocasiones de que la plantilla "está tensionada"
porque han triplicado su balance en tres años con la misma
estructura. "La productividad ha mejorado, pero el incremento de la
plantilla sería una buena solución", apunta Martínez.
Además, el gobierno ampliará el techo de endeudamiento. Pero no
habrá una "reforma de calado" que modifique la naturaleza
institucional del ICO asemejándola a la Agencia Tributaria. Tampoco
se podrá abordar la simplificación de las líneas ni un sistema de
distribución diferente. No da tiempo. Así que habrá que conformarse
con el 'parcheo Zapatero' de contratar más personal y mejorar la
flexibilidad de algunas líneas. ¿Es esta la 'ambición reformista'
del gobierno?
FAX PRESS.-
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