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LA INTERNACIONAL PALETA
El nacionalismo catalán y Cataluña con él corre desesperado
hacia su integración en la internacional paleta. Es cierto que aun
no se ha creado, ni se creará, pero precisamente ésa es una de sus
esenciales características, volcar todos los esfuerzos hacia lugares
que no existen: Euskal Herría, los Paissos Cataláns, la Padania...
Todos se creen más listos que el hambre y no están dispuestos a
compartir mesa con esos desarrapados de tez cetrina y olor a ajo que
curiosamente siempre viven al sur de lo que consideran sus aldeas
ancestrales, cargadas de belleza y sabor a embutidos, no como las
otras.
Ellos son la flor y la nata de la intelectualidá, o sea, unos
patanes paletos, con complejo de superioridad y prejuicios de
señoritos que los impelen a incumplir las leyes constantemente.
Sus cortas miras _ el ombligo y alrededores _, les han
permitido descubrir instrumentos diferenciadores de gran utilidad.
El primero, hace falta ser paleto, el idioma. _Gracias a él se puede
conseguir que sólo nos entendamos entre nosotros. El invento de
siglo
_Ja, ja, ja. Es cierto. Lo que para vosotros es merluza, para
nosotros es lluç. ¡Qué distintos somos!
Con tan notable bagaje y con unos socios amontillados que tanto
valen para restablecer el orden constitucional, como para cargárselo
con nocturnidad y alevosía, acaban de descubrir la lengua vehicular
única, que ha de ser algo así como la piedra filosofal de la
internacional paleta: una lengua, un territorio, una sardana. La
Constitución, a hacer gárgaras y las posibilidades de crecer,
modernizarse y competir, otra vez por los suelos.
Ahora vendrán diciendo que no se rompe nada y que tras el paso
de ZP por el poder _ es de esperar que alguna vez pase _, el Estado
español se ha fortalecido tanto o más que cuando llega Florentino al
Real Madrid.
Fax Press.-
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